viernes, 30 de octubre de 2015

El encargado que nunca gritó

Si hay un auténtico colega del aparejador, cuando ejerce de jefe de obra, éste es sin duda el encargado. Más de una vez decimos aquello de "un buen encargado te puede salvar la obra". Pero también hay que decir que muchos parecen cortados con el mismo patrón...

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Aún a riesgo de generalizar, hemos de decir que siempre nos ha maravillado el chorro de voz y la potencia con la que es capaz de deleitarnos en obra. En ocasiones algún que otro encargado se ha llevado una sanción por sobrepasar el umbral de Db's a partir del cual se entiende insano para el humano.

Eso sí, los gritos no son siempre para discutir, también es necesaria la intercomunicación por la obra, y a falta de walkie-talkie, bueno es un estruendoso vozarrón.