viernes, 18 de diciembre de 2015

¡A por la cena de empresa!

Es llegar a estas fechas, y empezar cada día con un tópico más navideño. Y como no puede ser de otro modo, hoy tocan las cenas de empresa. Todo un clásico del que ya queda poco por decir: que si el tímido de turno que se desmelena en la cena, que si el solterón que no se come un rosco en todo el año y aprovecha los momentos de embriaguez para intentar algo con la del departamento de compras...


Y después estás tú, que has pasado todo el año portandote como un caballero jedi, y llega la cena de empresa y tiras toda tu reputación a la basura. Pero ¿por qué? ¿de dónde viene ese afán por sacar a relucir nuestro yo adolescente, y ponerte borracho como si no hubiese un mañana? Probablemente porque los años pasan, y sentimos la necesidad de desmelenarnos.

La solución a esta problemática: una cena de empresa cada mes. Así la navideña perdería ese componente extraordinario, y evitaremos esa necesidad que convertirnos en macacos beodos bailarines que tan poco bien hacen a nuestra reputación.