sábado, 12 de diciembre de 2015

La visita sorpresa

Es viernes, a las 5 de la tarde. La obra ya está a medio gas, el rendimiento de los trabajadores ha bajado estrepitosamente y las ganas de salir y tomarte una cerveza van aumentando. Te molesta el casco, las botas, el arnés. Total ya estamos a punto de recojer. Y entonces...



Sí, efectivamente, y de nuevo, parece que el coordinador de turno no tenía otra cosa que hacer a esa hora y, claro, todos con la desidia inherente al momento escogido para la visita, pues aquello parece Casa Pepe, como dicen algunos

Y ahora diréis, pero eso no sucede nunca, el técnico también anhela esa ansiosa birra del viernes. Ya, pero hay quién prefiere disfrutar de su autoridad y ya de paso, después del rapapolvo siempre puede acompañarse de los operarios para tan deseado momento semanal. O seguramente no.