jueves, 14 de enero de 2016

Un guiño a los montadores de gruas

Qué duda cabe que la grúa torre ha sido y será el testigo silencioso de todas las obras. Con su imperturbable mirada, y con algún que otro chirrido, flanquea y vigila el devenir del proceso constructivo.

humor sobre construcción e ingeniería

Y qué maravillosas vistas ofrece desde su pluma. Como si de un mástil de barco pirata se tratase, en la cumbre se erige el puesto del vigía, que por desgracia para él, todo cuanto acontece en la obra,se ve obligado a ver.

Durante un tiempo no muy lejano, las grúas torres crecieron cuál árboles frondosos, tejiendo un manto pintado de amarillo, y formando un bosque que auguraba la inevitable venida de un crecimiento de nuevas construcciones, destinadas a ser contenedores de experiencias, de vivencias, destinadas, en definitiva, a ser el abrigo de nuestras vidas.

Creo que he de dejar de leer poesía durante un tiempo.