domingo, 7 de febrero de 2016

Aunque la grúa se vista de seda..

Grúa se queda. Habrá quien afirmará, con total convicción, que dotar de tales pintas a la maquinaria de obra, es algo positivo para el devenir de la misma. Algo que inspira ternura y buen rollo. Pero lo cierto es, que hay que estar muy aburrido para dedicarse a tales menesteres decorativos.

escuela aparejadores


Y vosotros diréis: "pues mira quien habla". Pues no, nosotros no estamos aburridos, simplemente tenemos una misión que nos hemos propuesto cumplir, y que hemos de llevarla a cabo para satisfacer a los dioses de la arquitectura técnica, y en concreto, a nuestro patrón, Juan de Ortega, que un día se nos apareció en sueños y nos mostró el camino para desmitificar nuestra seriedad.

Desde entonces, somos capaces de dar la vida por este propósito y entrar, si es necesario, en el olimpo como mártires aparejadores. Amén.