jueves, 7 de abril de 2016

Cuando todos valían para la obra

¿Ya no os acordáis? En pleno boom inmobiliario, todos querían estar en la obra. trabajar de carvistero te otorgaba un estatus social que jamás tuvo hasta aquel momento. Los jóvenes dejaban el instituto para ir cargar calderetas y comprarse su primera moto, y después su primer coche. Mucha demanda, y mucha oferta.

burbuja inmobiliaria

La obra se convirtió en aquel lugar donde cualquiera podía ir. No hacía falta ni formación ni especialización, todos se creían capaces de hacerlo todo, cuál manitas en casa viendo bricomania. El resultado de todo esto ya lo conocemos. Algunos lo tienen en su propia casa, esto es, construcciones de mierda, acabados penosos y demás insultos a la buena práctica constructiva que, además, valían una pasta.

Pero como todo en esta vida, tiende a equilibrarse, y por alguna razón, ahora, ni los grandes especialistas pueden ejercer su trabajo