miércoles, 6 de abril de 2016

Siempre lo piensas, pero nunca lo dices

Da igual que sea para un proyecto de reforma, o por una demolición, o para adecuar un local, pero en alguna ocasión el cliente se descara y te lo suelta así, tal cual. Pues nada, solo te queda desearle lo peor para él. Aún así, seguro que al final te sale un: "bueno, pues que vaya todo bien"



Pero estas cosas pasan porque pueden pasar. Hay muy poco control municipal al respecto y sólo salen a la luz los casos en los que ha sucedido algún contratiempo.
Una vez más, nos encontramos ante aquello que dicen que los aparejadores hemos de esforzarnos para aportar valor a lo que hacemos, ya que, de por sí mismo, lo que hacemos, la mayoría de veces, no le aporta nada al cliente, más allá de cumplir con el expediente (y sin haberlo preparado, me ha salido un pareado)