jueves, 26 de mayo de 2016

Que tiene la obra que les cambia tanto el humor

Ay, hace tiempo que no hablamos de ellos, pero son un espécimen digno de mención. Aquellos seres que vagan entre obras en busca de una venta. Da igual que vendan discos para radiales, o percutores, u orejeras de protección, lo importante es que te puedan regalar un flexómetro de propaganda (y de mierda).



Lo cierto es que siempre he pensado que el trabajo de comercial es bastante duro. Con ese nomadismo aparejado a su profesión, siempre con la obligación de lucir perfectos, y con su perenne sonrisa contractual. Pero cuando topan contra un duro muro de hormigón, que puede ser un encargado de obra, a las 12 del mediodía de un viernes de julio, en plena tarea de hormigonado del forjado, les puede cambiar el semblante en menos que se oxida una cáscara de Calatrava