viernes, 27 de mayo de 2016

Directores de ejecución más feroces que un tigre de bengala

Así es como se consigue un buen edificio, durable, estable y bonito. Con una dirección de ejecución letal. Yendo con lupa y microscopio, si procede, a la divertida tarea de revisión del forjado. Está claro que no puede faltar ni una sola barra, e incluso no puede sobrar ninguna, que en algunos casos pasa. Pero chico, que me cuentes hasta los kilos de alambre, pues, no se...


Pero qué bien sienta ese hormigonado. Sobre todo por ser indicio de que ha pasado a la perfección la inspección de un tiquis-miquis. O bien por que a alguien se le han cruzado los cables, y ha decidido que se caga en el director de ejecución de las obras, y que lo hormigona igualmente, por que él lo ve bien. Pero eso está mal, muy mal.