miércoles, 29 de junio de 2016

Bonitas utilidades del programa de presupuestos

Sí, cuanto menos tengamos que pensar, mejor. Esa es la máxima de algunos proyectistas desde el momento en el que terminan la carrera y empiezan a ejercer. En la actualidad este periodo se cuantifica en varios años. Pero que curioso es que lo que es tan bonito para el proyectista, es tan odiado por los constructores.



Pero mejor así que cuando hacían los presupuestos a mano, bueno, mejor dicho a máquina, a máquina de escribir concretamente. Cada vez que alguien menosprecie un programa de presupuestos, que piense en esos manuscritos de antaño y que empiece a valorar lo que tiene.