viernes, 8 de julio de 2016

Nunca preguntes por sus honorarios

Ese es el truco. Ojos que no ven, corazón que no siente. Ya hemos hecho alguna que otra broma para /con nuestros amigos los decoradores, también conocidos como arquitectos de interiores, para gozo y disfrute de los arquitectos.


En la vida verás una factura de ese importe con tu membrete cutre de aparejador arriba. Y es que tienes que tener en cuenta que una factura de un decorador no es como la tuya, en plan excel pelao, aséptico y carente de todo gusto por el diseño. La factura del decorador tiene tipografías originales, combinaciones de colores que nunca serás capaz siquiera de imaginar, y un logotipo que te enamora desde el primer momento. Y eso también se paga.