lunes, 10 de abril de 2017

El verdadero cáncer de la construcción

La crítica de hoy viene con menos humor de lo normal, pero es que es inevitable comentarlo.

No se vosotros, pero a mi personalmente me enerva que el mundo que tanto amo (el de la construcción, no el de la papiroflexia) tenga la mala fama que tiene por los cuatro listos de turno.

 Lo vemos todos los días en las noticias y ¿en serio hay gente que todavía lo duda?

aparejador, arquitecto técnico, constructora, corrupcion

Comisiones del 3% mínimo, gentuza contando billetes en un coche, obras sin sentido cuyos estudios de viabilidad parece que lo haya hecho nuestro chimpancé ilustrador y un largo etcétera.

Vemos desfilar a políticos y empresarios por los banquillos de los tribunales (muchos de grandes constructoras) y  entonces me asalta la duda ¿En serio todavía alguien se sorprende de lo que vemos?¿no sabe que las mordidas o comisiones forman parte intrínseca de la construcción en las grandes esferas? Yo tristemente digo que todo esto es cierto, lo jodido es poder demostrarlo delante de un juez.

¿Y quién paga todo esto? Pues quién va a ser... los españolitos de a pié.

Es triste, pero según mi experiencia, cuanto más grande es la constructora con la que he tenido el placer de trabajar, más descontrol y dinero por la alcantarilla he visto dilapidar. Pero claro, da igual, estas constructoras trabajan con una inercia descomunal. Sus engranajes no se pueden parar. Aunque se tire el dinero por cada esquina, habrá un apaño político que lo solucionará. Aunque estén construyendo un verdadero "truño" que nadie quiere. Porque, por supuesto, alguien se lo llevará "calentito"...

Y mientras tanto, veo numerosas constructoras pequeñas que hacen las cosas bien pasándolas putas para cumplir los objetivos a final de mes.

Pero bueno, para mí la construcción son estas últimas empresas; las otras no se lo que son... para mi, sólo son una puta mierda.