lunes, 8 de enero de 2018

Rellenando el libro de ordenes

Todas las D.F. que me he encontrado en las obras sufrían el mismo tipo de problema.
Se va dejando, se va dejando...hasta que se acumula una cantidad ingente de información pendiente de anotar en el Libro de Ordenes.


humor,aparejador, libro ordenes

Eso sí, al final de la obra toca ponerse al día y empiezan los agobios.
Menos mal que siempre podemos contar con los apuntes del becario de la obra, para poder anotar bellos croquis y detalles constructivos. Porque claro, la opción de llevar los apuntes del libro de órdenes al día no se contempla.

Pero...¿Cómo?¿Que el becario de la obra era Macario el Becario?
¡Buah! Entonces estáis vendidos...